Escribía versos por desgaste de tinta, de esos sin intenciones
Recitaba obras propias, con el timbre de voz falso, copiando a los olvidados
Se juntaba cada jueves, con amigos en el Burdeos, a beber para olvidar
Sexo desconocido, para llenar espacios y bocas con su vida activa y social
Usurpaba historias de gentes antiguas, con el fin de agradar sin insultar,
Una búsqueda frenética de encajar en los tiempos del presente.
Sin predecirlo, llegada la noche del viernes, pensaba una y otra vez en ella.
Languidecía cada tarde, recordando amores incompletos que fulguraban en su memoria
Y al final de cada mañana en una cama que lo acogía, miraba por la ventana al horizonte
Quizá buscándola en el infinito, tal vez pensándola como fuera de su mundo
En algunos casos, hasta imaginándola con él en las sombres del Parque Forestal.
Si, sus intenciones de día eran llenar espacios con burdos actos sociales
Las misivas de las noches se dirigían a vaciarse, estaba lleno de nada
El Poeta del Burdeos ha vuelto a llorar, esta vez no puede cantar,
No, su noche ha vuelto a empezar.
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