lunes, 5 de septiembre de 2016

Siempre seremos dos extraños

Te vi, dejabas una sombra
Tras de ti
No sé si eras tú, pero simplemente te vi.
Nada me hizo dudar,
Nadie te vio pasar,
Todos te dejaron andar, sin pensar
Y yo solamente te vi.
Y creí que te podía amar
Realmente creía que eras tú
Al verte ahí, tan simple,
Tan... ah, siempre tan cierta,
Tanto brillo en tanto vacío dentro
De aquellos opacos ojos. 
Me acerque, recordando
Lo que creía que eras
Pensando que, lo que creía ser
Tocaría tú alma frágil, 
Como lo fue en aquellos días del
Ya lejano pasado que vivimos.
Fue curioso, pero a medida que me acercaba,
Cada vez, a cada paso, te desconocía
Y cuando te hablé, dude de todo
¿Quién eras? ¿Te conozco de algo?
Y más importante era saber;
¿Eras tú la que dejo de ser para mí?
¿O fui yo el que dejo de ser para ti?
Como dos extraños, te hable, respondiste
Y fuiste, así de fugaz, así de veloz
Así de complejo fue escuchar tu voz.
Mientras lo incómodo se hacía palpable
Mientras tus ojos dejaban de verme
Mientras tu rostro se volvía detestable
Me pareció que no serías,
Ni eres, jamás fuiste quien,
Por veces amé,
Por noches pensé,
Por horas miré,
Aquella por la que, en millares de siglos atrás,
Gasté mis vidas aullando tu nombre,

Y ahora, que volviste a caer en mis ojos,
No recuerdo quién fui;
¿Fui siempre para ti?
¿O jamás he sido alguien, si no es contigo?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario