lunes, 30 de mayo de 2016

Visitas inesperadas

Los custodios, largos y blancos,
Reciben en sus portalones una brisa peculiar
Un aroma bastante familiar
Pareciera ser reconocible, pero no recuerdan
Bajo qué circunstancias lo sintieron.
Lo dejan ingresar de todos modos,
Hay algo en él que los motiva a actuar así,
Quizá sea porque el aire emana desde las
Vestimentas de su mundo.
Huele a alguien, quizá a la reina.
Recorre libremente los pasillos del palacio
Baja al sótano, donde se encuentra la vital riqueza del rey
Allí se impregna en las paredes de la habitación
Así el humo que sale desde la chimenea real
Se torna dulce, amable, al igual que su esencia personal.
Sube hasta alcanzar la habitación de quien si la recuerda;
Y la aprieta, cautiva
La besa, con prisa
La ama.
Y cuando ya la tiene en su memoria,
El rey hace un anuncio retumbante, importante,
Encuentra a su hijo, quien la amaba.
Afirma que es a quien buscaban,
Avisa al pueblo, que la clamaba:
"Es ella, en quien pensaba
Es aquella a quien amaba
En su larga ausencia
Fue mi alma la que lloraba.
Y hoy, con su olor y su mirada
Elimino el dolor que nos aquejaba"

lunes, 16 de mayo de 2016

La música de tus labios

Si fuera tan elocuente con lo que digo como lo soy con las letras,
Los besos serían distintos:
El sutil borde de tus labios sera el papel donde, con mis labios de tinta,
Escribiría una y cien veces música para los ojos que me miran el alma;
Tus sonrisa el piano perfecto para tocar con la interprete lengua
Cada comisura como un solo instrumento, refinado y distinguido
Y en el fondo de la garganta, una campana de Tchaikovsky
Anuncia el final de la obra.
El conjunto de tu boca hace un crescendo perfecto,
Para dejarme con el corazón en un hilo.
Con un beso de júbilo finalizas el espectáculo
Y en una especie de coda sin fin, dirías que
"Es mi turno de comenzar a componer".